Como cuando en los resultados de las pruebas prenatales, el Doctor diagnostica al bebé con síndrome de Down o alguna anomalía congénita, lamentablemente lo que a menudo sigue es una sugerencia de interrumpir el embarazo o asesoramiento genético. Interrumpir el embarazo significa el aborto. El asesoramiento genético puede ser positivo cuando se informa a los padres sobre la o las condiciones que el bebe podría tener, con el fin de prepararlos para el nacimiento y el desarrollo del crecimiento de su hijo o su hija. El asesoramiento genético negativo o no correcto es cuando el medico presiona sugiriendo el aborto.
Para aquellos que enfrentan el nacimiento de un bebé con posibles anomalías congénitas, quiero alentarlos a que continúen con el embarazo y desistan de la posibilidad del aborto. En primer lugar, Dios es quien da la vida. Dios es amor y los ama a ustedes y ama infinitamente a ese bebé que está en el vientre. Dios ha hecho a ese bebe único e irrepetible. La vida es un regalo y la vida es preciosa. Quiero animarlos en la medida de lo posible a que entreguen sus vidas al Señor y reciban del Señor la gracia y la fuerza para ser los mejores padres amorosos para su hijo o hija.
En el caso de mi familia, después del nacimiento del bebe número cinco, mi mamá tuvo que ser sometida a una histerectomía de urgencia. Desde el primer día, mis padres practicaron la planificación familiar natural y estaban abiertos a la cantidad de hijos que Dios les diera (¡mi mamá quería diez hijos!). Mis padres se conocieron en un centro de atenciones de jóvenes con necesidades especiales; ambos eran voluntarios. Ellos discernieron un llamado a recibir y adoptar un bebé con necesidades especiales, en agradecimiento a Dios y a la vida. Nuestros padres nos pidieron opinión a todos sus hijos sobre el plan que tenían. Yo, siendo el mayor de los hijos y junto con mis hermanos estuvimos de acuerdo. En el año 1994, nuestra familia recibió una llamada diciendo que había un bebé de tres meses con síndrome de Down que buscaban fuera adoptado. Lo recibimos sin dudarlo y con gran alegría y amor. Los padres biológicos no se habían hecho ninguna prueba prenatal, y se enteraron de que su hijo había nacido con el síndrome de Down en el momento de su nacimiento. Lo dejaron para adopción ese mismo día. Todavía me pregunto que, si los padres se hubieran hecho pruebas prenatales, ¿lo hubieran abortado? Damos gracias a Dios que no lo abortaron.
Nicolas es el número seis en nuestra familia. Todos amamos a Nick, probablemente incluso más que si fuera un pariente de sangre. Esta experiencia nos ha ayudado a entender el amor y la ternura de Dios cuando las Escrituras enseñan que nos hemos convertido en hijos e hijas adoptivos de Dios (Gal 4:4-7/ Rom 8:14-17). Tener un niño con síndrome de Down en la familia es una aventura maravillosa. En general, las personas con síndrome de Down son particularmente amorosas, exuberantes y alegres; incluso pueden ser un poco caprichosas y temperamentales. Nick no es una excepción. Él es todo eso y más. Cuando tenía seis meses, se sometió a una cirugía cardiaca para reparar un agujero que tenía en el corazón. Treinta años después, el sigue fuerte y tiene una vida bendecida; el trabaja en un centro de necesidades especiales donde aprende nuevas habilidades y toma clases de vida. Nick le gusta ir a conciertos, juegos de beisbol, hockey y teatro musical; baila hip hop, tap y swing. Además, Nick es desde hace mucho tiempo monaguillo en la misa de vigilia vespertina del sábado en nuestra parroquia. Adoptar a Nicholas llevó nuestro amor familiar a otro nivel, y el amor sigue creciendo.
Si usted o alguien que conoce ha recibido un diagnóstico “aterrador” o preocupante, lo aliento a que ore y encomiende al bebé al cuidado de Dios. También le sugeriría que intente reunirse con padres de niños que tienen el mismo diagnóstico. Esto ayudará a eliminar estigmas, calmar cualquier miedo o ansiedad que pueda tener y le dará la oportunidad de hacer preguntas. Mis padres, mis hermanos y yo nos hemos convertido en embajadores para compartir la buena noticia de que la condición del síndrome de Down puede ser y es una bendición.
